
Lectura: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.» (1 Juan 1:9)
¿Alguna vez has tenido una segunda oportunidad en tu vida? ¿Qué les dirías a tus padres? ¿Qué harías diferente por tus hijos? ¿Cómo actuarías con tu cónyuge?
El apóstol Juan dice: «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.» (1 Juan 1:8-9).
Muchas personas, al enterarse de que sus pecados han sido perdonados, pueden pensar que solo se les ha dado una nueva oportunidad para actuar de otra manera. La idea es: «Desde que Jesús me dio una segunda oportunidad, ahora necesito esforzarme para ganarme el perdón.» Pero cuando vemos un perdón así, deja de ser un regalo y se convierte en algo que necesitamos ganarnos, como si no hubiera otra oportunidad.
Sin embargo, el perdón de los pecados es mucho más que una nueva oportunidad. ¡Es un «cambio feliz»! La justicia de Cristo, su vida y sus méritos son entregados a nosotros. Por otro lado, nuestra iniquidad, pecado y transgresiones recaen sobre Cristo. Esto significa que cuando Dios nos mira, ve a su propio Hijo. Por Cristo, somos amados, bienvenidos, salvos y rescatados.
Es en esta buena notícia donde Juan afirma que su alegría sería completa. El evangelio no solo rescata y salva, sino que también transforma a quienes lo reciben por la fe.
Oremos: Gracias, Señor, por cumplir tu promesa y pagar el precio de mis pecados en mi lugar. Que viva en la alegría de tu perdón y gracia. En el nombre de Jesús. Amén.
Autor: Matheus Schmidt
