
饾悑饾悶饾悳饾惌饾惍饾惈饾悮: 芦En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Se帽or Jesucristo禄 (Filipenses 3:20)
La persona que nace en Paraguay, Brasil, Argentina, etc., adquiere la ciudadan铆a de ese pa铆s, con derechos y responsabilidades espec铆ficos. Sin embargo, adem谩s de la ciudadan铆a terrenal, tambi茅n somos hechos ciudadanos del cielo el d铆a de nuestro bautismo. El ap贸stol Pablo dice: 芦En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Se帽or Jesucristo禄 (Filipenses 3:20). Ahora, tenemos la responsabilidad de vivir no para nosotros mismos, sino para Dios.
Dios espera que vivamos plenamente nuestra ciudadan铆a celestial, buscando primero el Reino de Dios y Su justicia. Los ciudadanos del cielo consideran a Cristo como su tesoro m谩s valioso y saben que el prop贸sito de su vida es servirle, procurando imitar su ejemplo de amor, perd贸n, aceptaci贸n y servicio. Los ciudadanos del cielo esperan el regreso de Jes煤s con esperanza, por lo que permanecen firmes, 芦viviendo uno con el Se帽or禄 (Filipenses 4:1).
Sin embargo, 驴no perdemos a veces de vista el objetivo de nuestra vida cristiana, que es amar y servir a Cristo? 驴No perdemos a veces la esperanza de la segunda venida de Jes煤s?
Dios invirti贸 mucho para hacernos ciudadanos del cielo. No solo envi贸 a Su Hijo al mundo, sino que tambi茅n prescribi贸 todo lo que deb铆a pasar para convertirnos en Sus hijos amados. 脡l sufri贸, fue crucificado, muri贸 y resucit贸 al tercer d铆a, perdon贸 todos nuestros pecados y nos dio la certeza de la vida eterna.
Por lo tanto, busquemos ante todo nuestro mayor tesoro, que es Cristo, y esperemos fielmente su regreso, cuando nos haga disfrutar de la ciudadan铆a celestial en su plenitud.
饾悗饾惈饾悶饾惁饾惃饾惉: Se帽or, por la fe en Cristo soy tu hijo, y tengo la esperanza segura y viva de la salvaci贸n. Mantenme fiel a ti hasta el final. Am茅n.
Autor: Edson Pinz